Cómo ayuda la tecnología a abordar problemas de salud bucodental.

Durante años, el dentista ha sido visto como ese profesional al que acudimos cuando nos duele una muela, cuando se nos rompe un empaste o cuando toca la revisión anual. Sin embargo, el papel de la salud bucodental ha cambiado muchísimo en las últimas décadas, sobre todo gracias al avance de la tecnología: ya no hablamos solo de dientes, sino de la boca como una parte imprescindible de nuestro cuerpo para lograr el equilibrio general del mismo.

Lo mejor de todo es que este cambio no es futurista ni inalcanzable: ya está ocurriendo, y lo hace de forma cada vez más accesible.

Una visión más amplia de la salud.

Hasta no hace mucho, la salud dental se trataba como un campo completamente separado del resto de especialidades médicas: ir al dentista era una cosa, ir al médico era otra, y la coordinación entre ambos brillaba por su ausencia; pero esto por fin, ha empezado a cambiar. Ahora se empieza a ver la boca como una especie de espejo del resto del cuerpo, y también como un punto desde el que se puede intervenir para mejorar funciones tan importantes como la respiración, el descanso nocturno o el equilibrio postural.

Uno de los grandes ejemplos de esto es la apnea del sueño. Mucha gente la sufre sin saberlo, y se conforma con pensar que roncar o despertarse cansado es algo normal, pero lo cierto es que estas pausas en la respiración durante la noche acaban afectando a todo el organismo: desde el sistema cardiovascular hasta la memoria, el humor o la capacidad de concentración.

Lo que no se sabía tanto (o quizá no se relacionaba de forma directa) es que una buena parte de los casos tienen que ver con la estructura bucodental: esto se detecta gracias a la tecnología.

Tecnología para detectar lo que no se ve.

Uno de los grandes logros de la tecnología es haber cambiado la forma de diagnosticar. Antes, si no había síntomas muy evidentes, los problemas pasaban desapercibidos, pero hoy, gracias a herramientas como el escáner intraoral, las radiografías digitales o los softwares de análisis facial, se puede hacer una evaluación mucho más completa y precisa de cada paciente.

En el caso de la apnea, por ejemplo, ya no es necesario acudir a una clínica del sueño y dormir una noche entera conectado a cables. Algunas clínicas dentales pueden detectar señales muy claras simplemente analizando cómo se posiciona la mandíbula, qué forma tiene el paladar o cómo se comporta la lengua durante el descanso. Esto, unido a los registros obtenidos mediante dispositivos portátiles, permite llegar a un diagnóstico más rápido y fiable.

Lo mejor es que además de diagnosticarlo, se pueden prever posibles complicaciones antes de que lleguen a notarse, ya que existen programas que comparan imágenes tomadas en distintos momentos para detectar si hay inflamaciones que están avanzando, si el hueso está perdiendo densidad o si la mordida ha empezado a desplazarse. En lugar de ir siempre un paso por detrás, ahora por fin, se puede actuar con antelación.

Cómo trata la tecnología los diferentes problemas de salud bucodental.

Aunque los beneficios tecnológicos se aplican en todo tipo de tratamientos, hay ciertos problemas muy concretos en los que este avance resulta especialmente evidente:

  1. Apnea del sueño

Una forma muy eficaz de tratar la apnea del sueño son las férulas de avance mandibular personalizadas, las cuáles, según nos informa Mesiodens, pueden ser fabricadas con impresión 3D. De esta forma, los expertos destacan que están siendo una solución muy completa para quienes sufren interrupciones en la respiración al dormir, ya que reposicionan ligeramente la mandíbula para evitar que se colapsen las vías respiratorias. Algunos modelos, incluso recogen datos en tiempo real y realizan un seguimiento sin tener que dormir una noche en observación médica.

  1. Bruxismo nocturno.

Apretar o rechinar los dientes durante la noche puede tener consecuencias más serias de lo que se cree. Con las férulas hechas a medida mediante escaneado digital, se consigue un ajuste perfecto y más cómodo. Además, algunas incorporan sensores que miden la presión ejercida y ayudan a adaptar el tratamiento a la intensidad del problema.

  1. Desalineación o maloclusión.

Los tratamientos de ortodoncia, tanto tradicionales como invisibles, han ganado en precisión gracias a programas de simulación que consiguen prever el movimiento de los dientes antes incluso de iniciar el tratamiento. Esto acorta los tiempos, elimina errores y mejora la experiencia del paciente, que puede ver cómo quedará su boca al final del proceso.

  1. Pérdida de dientes.

Gracias a la tecnología CAD-CAM y a la impresión 3D, hoy se pueden diseñar e instalar prótesis en mucho menos tiempo, con una estética y un ajuste muy superiores a los de antes. De este modo, ya no es necesario pasar por moldes incómodos ni esperar semanas para tener una corona o un puente, todo gracias a la tecnología.

  1. Enfermedad periodontal.

En lugar de esperar a que las encías sangren o se retraigan visiblemente, se pueden detectar los primeros signos de inflamación mediante programas que analizan radiografías con más precisión que el ojo humano. Algunos incluso comparan imágenes antiguas con actuales para detectar cambios invisibles a simple vista.

  1. Problemas en la articulación temporomandibular.

El uso de escáneres que analizan el movimiento mandibular en tiempo real nos permite entender cómo se comporta la articulación, si hay bloqueos o si existe tensión muscular anormal. Esto hace posible diseñar férulas y ejercicios personalizados, con resultados mucho más rápidos y efectivos.

  1. Desarrollo bucodental en niños.

La detección precoz en niños ha dado un salto cualitativo: ahora, los escáneres pueden observar de cerca cómo crece la estructura ósea, si hay asimetrías o si la respiración se está haciendo por la boca en vez de por la nariz. Esto ayuda a intervenir con tratamientos más suaves y prácticos, evitando problemas futuros.

Ventajas que sólo aporta la tecnología.

  • Tratamientos más cómodos y precisos.

La gran ventaja de toda esta tecnología es que ha hecho los tratamientos mucho más llevaderos.

El paciente ya no tendrá que soportar meses con aparatos incómodos o resignarse a dormir mal por culpa de una férula rígida que no encaja: ahora, todo se diseña a partir del escaneo real de la boca del paciente, sin necesidad de moldes de escayola ni ajustes forzados.

Además, los materiales han mejorado muchísimo. Las férulas actuales son más finas, ligeras y biocompatibles, lo que significa que no provocan alergias ni alteraciones ¡De hecho, se adaptan tan bien que, en muchos casos, el paciente se olvida de que las lleva puestas!

  • Seguimiento y control sin necesidad de consulta presencial.

Otra novedad muy útil es la posibilidad de hacer revisiones a distancia. Algunos dispositivos que se usan durante el sueño, como las férulas para la apnea o los sensores de bruxismo, envían datos a una aplicación que el profesional puede revisar en su consulta. Gracias a este avance tecnológico, el dentista puede ajustar el tratamiento si algo no está funcionando como debería, sin que el paciente tenga que desplazarse cada semana.

También existen aplicaciones que ayudan a controlar la rutina de higiene diaria, con recordatorios personalizados, vídeos explicativos y seguimiento de hábitos. En el caso de los tratamientos para niños, muchas incluyen elementos visuales y juegos para motivarles a cepillarse bien, usar hilo dental o llevar la férula cuando toca.

  • Educación más visual, más comprensible y más útil.

Cabe destacar que uno de los grandes logros de la tecnología en este sector es haber hecho que la gente entienda lo que le pasa. Hasta hace unos años, el dentista enseñaba una radiografía que parecía un jeroglífico egipcio, y tú solo asentías con cara de “vale, lo que usted diga”. Ahora, se usan modelos 3D interactivos, vídeos explicativos y simulaciones en pantalla que muestran claramente qué está pasando y cómo se puede solucionar.

Esta comprensión facilita muchísimo que el paciente colabore, se implique en el tratamiento y lo lleve a cabo con constancia. Saber que una férula no es solo un plástico para la boca, sino algo que está ayudando a respirar mejor por las noches y a tener más energía durante el día, cambia completamente la actitud hacia el cuidado bucodental.

Un cambio que ya no tiene marcha atrás.

Lo más interesante de todo este panorama es no se trata de avances experimentales ni de soluciones solo disponibles para unos pocos: cada vez más clínicas, incluso en pueblos o barrios pequeños, están incorporando estos métodos digitales.

La tecnología ha dejado de ser un añadido futurista para convertirse en una parte imprescindible del cuidado bucodental actual, y eso incluye desde las caries más comunes, hasta problemas que antes quedaban fuera del alcance del dentista, como la apnea del sueño que hemos mencionado a lo largo de este artículo.

Por eso, si hace tiempo que no pisas una clínica dental, o si crees que tus problemas al dormir no tienen solución, quizás deberías volver a mirar hacia el dentista ¡Con suerte, esta vez lo harás desde una perspectiva más completa!

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